viernes, 5 de mayo de 2017

Paleta de coloretes Blush By 3 (Pink Sprint) - Sleek


El producto estrella de la británica Sleek son sin duda sus famosos y codiciados coloretes (seguidos de cerca por las paletas de sombras de ojos: tengo la Arabian Nights y no me caso con ella porque no puedo). 

Estos coloretes gozan de fama monumental; se dice incluso que son exactamente igual de buenos e incluso mejores que los de marcas como MAC y NARS, siendo los de Sleek muchísimo más económicos. No sé si será cierto, pero corroboro que mis coloretes de Sleek no tienen absolutamente nada que envidiar al que tengo de MAC. 

Hasta hace poco no había probado ningún colorete de la marca y de golpe me cayeron tres, dado que el que tengo no es colorete individual, sino paleta de tres. Pertenece a la colección Blush By 3.
Al igual que los coloretes individuales, las paletas trío de Sleek también gozan de fama excepcional (no en vano son los mismos coloretes en cuanto a fabricación-calidad, y de hecho hay paletas que contienen coloretes que antes se vendían por separado).

La mía es la "Pink Sprint", la cual es el orgasmo nivel cataratas del Niágara para quien como yo sea adicta a los coloretes rosas e intensos. Si se es morena y con cabello negro, esta paleta es IMPRESCINDIBLE.

Los tres colores son mates. El primero es un espectacular y elegantísimo rojizo-vino con matiz frambuesa, el segundo es un fuchsia super vibrante y bellísimo, y el tercero un precioso rosado que tira a morado.


Aunque asusten en el envase, una vez aplicados y difuminados quedan sensacionales y pueden modularse de forma que queden más visibles o ultra-naturales. Todos: el rojo, el fuchsia y el rosa son una auténtica maravilla, y reitero que a juego con pieles doradas y pelo negrísimo quedan de desmayarse. El rojo me tiene enamorada. Bueno, y los otros dos. Llevaba tiempo detrás de un colorete fuchsia y de otro rojizo, y con esta paleta maté dos pájaros de un tiro. El tercer rosado me encanta también y lo uso más para diario, mientras que el rojo y el fuchsia los prefiero para cuando me arreglo más. No es la típica paleta de la que solo nos gusta un determinado color y el resto de tonos los tenemos abandonados: me encantan los tres colores, los tres me quedan de cine y a los tres les doy uso.

La calidad es extraordinaria: duran puestos todo el santo día, se difuminan y trabajan a la perfección, no son polvorientos ni tizosos, la textura es suave y finísima y la pigmentación de 10 absoluto. Les pasa como a mi colorete de MAC: pigmentan tantísimo que hay que aplicarlos con extrema mesura o nos arriesgamos a que las mejillas queden como tomates. Con una sola pasada -y con cuidado- iremos más que sobradas. Y elemental: difuminar, difuminar y difuminar... y maquillar con clase y delicadeza... que al igual que con las sombras de ojos, hay mujeres que se aplican el colorete como si utilizaran la escopeta de maquillaje de Homer.


El estuche es el característico de Sleek en todas sus paletas de coloretes y sombras de ojos: rectangular, finito, negro y muy sobrio y elegante. No incluye aplicador pero sí espejo.

En total son 20 gramos de colorete, tocando a unos 6.6 gramos cada uno de los tres. Muy generosa cantidad, con lo que durarán muchíiiiiiisimo (mi colorete de MAC tiene 3.5 gramos y ya irá para sus 7 añazos y lo ves y parece nuevo, y mira que lo uso).

Los coloretes individuales de Sleek cuestan 6 euros, mientras que el precio de estas paletas ronda los 12.50-12.75 euros, pero en la perfumería me hicieron un descuento y creo recordar que al final ni llegó a los 10 euros. Precio brutal para un producto más brutal todavía.

Desde luego; menuda inauguración he tenido con los coloretes de esta marca, pues sencillamente ya no puedo vivir sin esta paleta. Una de mis mejores adquisiciones de maquillaje en los últimos tiempos. Y la Arabian Nights, otra que tal baila.

NOTA: 10 / 10