martes, 16 de febrero de 2016

Polvo compacto Maderas de Oriente - Myrurgia


El otro día comenté que me había deshecho de mi anterior polvo: uno de Maybelline que dejaba bastante que desear. En su lugar he vuelto a comprar el que para mí es el rey de los polvos faciales matificantes: nunca entenderé por qué me molesto en probar otros (que jamás consiguen igualarle). Es el superclásico polvo compacto Maderas de Oriente, de la casa Myrurgia. 

Este legendario producto lleva a la venta desde los años 30, siendo muy reconocible y nostálgico debido a que lo utilizaban nuestras abuelas y madres. Es un auténtico mito del maquillaje en España. Las firmas de belleza renuevan y retiran productos constantemente, y si un cosmético permanece tantísimos años-décadas a la venta y sin apenas cambios en su aspecto y formulación, por algo será. 

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Es el mejor polvo facial y matificante que he usado jamás, y no he catado pocos.

Visualmente queda PRECIOSÍSIMO, aportando a la tez un aspecto aterciopelado de porcelana total: deja el rostro sublime, PERFECTO, con una piel de puro ensueño. No acartona ni reseca ni se siente pesado, a diferencia de otros polvos matificantes. Posee una textura super fina y suave y es plenamente modulable, pudiendo conseguir desde un acabado 100% natural a uno más cubriente y sofisticado. Si además se tiene la suerte de tener buena o muy buena piel, el acabado que consigue este polvo es para desmayarse. Deja el cutis como en las revistas, como si te hubieran pasado capas de Photoshop. Impoluto, perfecto y con cero defectos. 

Por si fuera poco, matificando es DIOS. Elimina los brillos perfectamente y los previene de maravilla, tardando muchas horas en aparecer de nuevo -si es que aparecen-. Por ejemplo, el archifamoso y sobrevalorado Blot de MAC me supuso una decepción monumental (aún estoy llorando por los 25 euros), matificándome el Maderas infinitamente más y mejor.

Lo uso de dos formas: después de aplicarme la base, para sellarla y matificar. Y cuando no me hago maquillajes currados y no me pongo base (por ejemplo, para venir a la universidad): en esas situaciones me aplico solamente el polvo a modo de base ligera y matificación. De ambas maneras va fabuloso.

Hay gran variedad de tonos, muchos de los cuales se adaptan perfectamente a un mismo tono de piel. Mis favoritos son el Ayer y el Morisco. Me gustaría en un futuro probar el Traslúcido, y no haría ascos al Rachel, al Tostado o al Jerez.

Su bonita tapa en color verde agua con el dibujo a lo Mil Y Una Noches es inconfundible, así como su característico y exótico olor amaderado. Seguro que influye mi parte de ascendencia árabe, porque me quedo boba mirando la tapa.

Incluye borla aplicadora -muy buena-, trae 15 gramazos que cunden de lo lindo (una polvera puede llegar a durarme un año) y solo cuesta entre 4 y 5 euros. Precio de risa para un producto INIGUALABLE.


LO MALO: tanto la tapa verde como el polvo tienen una facilidad enorme para romperse. He comprado este producto innumerables veces y la tapa siempre termina rota en pedazos. Si se cae al suelo o se le da un golpe, olvídate de la tapa y del polvo. Siempre que vuelvo a comprarlo no exagero cuando digo que voy con miedo cada vez que lo llevo en el bolso, porque al más mínimo golpe... A mi madre igual: todos los envases que ha tenido a lo largo de los años, pulverizados tarde o temprano. No me ha sucedido con ninguna otra polvera así que no es que yo sea una bruta, sino que la tapa está hecha de mantequilla. Recomiendo guardarlo siempre en su cajita de cartón, si bien tampoco es que sea de acero, pero algo protege.

Tratándolo con sumo cuidado me dura muchos meses hasta que al final se rompe (el último envase me aguantó 8 meses). Pero debido a su precio tan económico no me importa tener que reponerlo antes de tiempo, sobre todo teniendo en cuenta su extraordinario resultado en el rostro.

Y si se nos termina rompiendo, salvo que haya caído al suelo podemos coger el polvo y pasarlo a otro envase, y así poder aprovecharlo y seguir usándolo. 
Otro defectillo es que no trae espejo, el cual me parece imprescindible en polvos compactos a la hora de aplicarlos fuera de casa mediante retoques rápidos. Así pues, con este polvo he de llevar siempre un espejito aparte.

El tercer negativo es que es algo difícil de encontrar. Aunque suelen tenerlo en las típicas droguerías y perfumerías de barrio. En centros comerciales y perfumerías de franquicia nunca lo he visto, aunque sé que por ejemplo lo venden en El Corte Inglés (a 9 euros, cuando en las tiendas de barrio no llega ni a 5: sin comentarios).

Lo puntuaría con menos nota debido a los tres factores que acabo de comentar, sobre todo lo de la rotura... pero tengo que ponerle un 10 absoluto porque ya digo que como polvo facial y matificante me parece COLOSAL.

No me extraña que lleve tantísimas décadas a la venta y que siga siendo un exitazo, porque mira que es bueno el condenado. Por favor, que no dejen nunca de fabricarlo.

NOTA: 10 / 10

Edito para mencionar que mi última polvera aguantó sin romperse hasta que se acabó el polvo, pero ya digo que no es lo habitual con este producto. Como siempre, todos esos meses lo he tratado como si fuera oro, para prevenir la rotura. A ver qué tal la nueva, la cual compré ayer lunes 12 de junio de 2017.